Café Mirador San Miguel
El café se encuentra en el centro histórico de Sucre, dentro de la torre de la iglesia de San Miguel.
Se trata de un emprendimiento que se distingue por ofrecer una variada selección de cafés en cuatro ambientes cómodos y agradables con unas vistas increíbles de la ciudad de Sucre, donde se puede disfrutar de un buen café y una gran variedad de infusiones, así como de aperitivos, sándwiches, pastas y diferentes postres.
– Cafés – Postres
– Pastas
– Sandwiches
Templo de San Felipe Neri
El Templo de San Felipe Neri es uno de los tesoros más especiales y menos evidentes de Sucre, donde se combinan historia, arquitectura y vida cotidiana en un solo lugar. Construido entre 1795 y 1800, este elegante templo neoclásico destaca por sus proporciones armoniosas, su sólida estructura de piedra proveniente del cerro Churuquella y sus detalles artísticos refinados.
Lo que lo hace verdaderamente único es su triple función: es iglesia, museo y además un colegio de niñas en pleno funcionamiento. Por esta razón, solo se puede visitar por las tardes, lo que añade un carácter exclusivo a la experiencia.
En su interior, se puede apreciar una nave única dividida en cuatro secciones, decorada con pinturas neoclásicas de los siglos XVIII y XIX. En la cripta descansan personajes importantes de la época colonial y republicana, aportando un valor histórico adicional.
Uno de los mayores atractivos—y favorito de los visitantes—es su terraza en la azotea. Desde allí, se puede caminar entre las estructuras blancas y sentarse en los bancos originales de sillería mientras se disfruta de una vista panorámica espectacular sobre los tejados coloniales del centro de Sucre. Al atardecer, este lugar se convierte en uno de los puntos más fotogénicos de la ciudad.
Igualmente impresionante es su patio interior, un espacio colonial perfectamente conservado que transmite tranquilidad y belleza.
El acceso se realiza a través del colegio María Auxiliadora, reflejando la convivencia única entre educación, patrimonio y espiritualidad.
👉 Visitar San Felipe Neri no es solo conocer una iglesia, sino descubrir uno de los rincones más auténticos y encantadores de Sucre.
Templo de San Francisco
El Templo de San Francisco es una de las iglesias más antiguas y emblemáticas de Sucre, estrechamente vinculada tanto a la fundación de la ciudad como al inicio de los movimientos de independencia en América Latina. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando los franciscanos establecieron una primera estructura, y el templo actual fue construido en 1581.
En el aspecto arquitectónico, destaca por su nave única y sus impresionantes techos artesonados que combinan estilos renacentista, mudéjar y barroco. Los altares dorados y los detalles tallados en madera reflejan la riqueza artística de la época colonial.
Uno de sus elementos más importantes es la famosa Campana de la Libertad, fundida en 1800 y ubicada en una de sus torres. El 25 de mayo de 1809, esta campaña convocó al pueblo de Sucre al levantamiento que hoy se conoce como el Primer Grito de Libertad de América Latina. La campana, hoy visible con una grieta, se ha convertido en un símbolo histórico de la ciudad.
Los visitantes pueden subir a la torre para ver de cerca este ícono y disfrutar de vistas panorámicas del centro histórico. Además, el museo del convento ofrece una interesante colección de arte sacro y objetos coloniales que permiten comprender mejor la historia local.
A diferencia de otras iglesias en Sucre, San Francisco suele estar abierta durante más horas, lo que facilita su visita dentro de cualquier recorrido.
En su cripta descansan restos de personajes vinculados a la fundación de la ciudad, lo que añade aún más valor histórico al lugar.
👉 Visitar San Francisco es imprescindible para entender la historia colonial de Sucre y su papel clave en la independencia.
Catedral Metropolitana de Sucre
La Catedral Metropolitana de Sucre, también denominada Catedral Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, es el monumento religioso más emblemático y significativo de la ciudad de Sucre y uno de los hitos centrales del Patrimonio Cultural de Bolivia. Su historia comienza en 1551, cuando se inició la construcción de un templo que, tras diversas ampliaciones y adaptaciones arquitectónicas, no se concluyó hasta 1712, reflejando más de dos siglos de evolución estilística.
Situada en la Plaza 25 de Mayo, la catedral es sede de la Arquidiócesis de Sucre y representa un testimonio arquitectónico vivo de la fusión de estilos renacentista, barroco y neoclásico, con huellas del barroco mestizo latinoamericano que distingue al arte virreinal boliviano.
El edificio se estructura en tres naves con bóvedas elaboradas, destacando la fachada con su torre campanario y el reloj histórico instalado en 1772, que continúa en funcionamiento y se ha convertido en un símbolo visual del paisaje urbano de Sucre. En el interior, la catedral resguarda retablos, esculturas, pinturas coloniales, ornamentos de oro y plata de Potosí, así como la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre, obra pictórica del siglo XVII embellecida con ornamentos preciosos.
Además de su valor espiritual, la catedral alberga un museo eclesiástico con valiosas colecciones de arte sacro, convirtiéndose en destino imprescindible para estudiosos del arte religioso y visitantes interesados en la historia colonial de Bolivia.
La portada de los pies es manierista y usa columnas toscanas pareadas. La portada barroca que da a la plaza de armas es obra del arquitecto Gonzales Merquete.
El atrio del templo, está circundado por una balaustrada de piedra canteada, en el ángulo saliente presenta una cruz de piedra, conocida con el nombre tradicional de” RUMI CRUZ”.
El reloj ubicado en lo alto de la torre en 1772 sigue en funcionamiento. Esta torre de algún modo identifica a la ciudad de Sucre.
Capilla de la Virgen de Guadalupe
La capilla fue construida en 1602 por orden del Obispo Alonso Ramírez de Vergara. Más tarde en 1617 fue ampliada y destinada para el culto de la Virgen de Guadalupe por Fray Gerónimo Mendez de la Tiedra. Cobija la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe pintada por Fray Diego de Ocaña en el año 1601. El generoso espíritu religioso de la población venera a esta imagen desde sus orígenes hasta ahora. Es la patrona de la ciudad.
En 1784, el lienzo original se reforzó con una plancha de plata y oro, que cubre el manto de la Virgen, permaneciendo de la pintura original el rostro de la Virgen, el niño y sus manos.
El culto del que ha sido objeto fue ornando la imagen con diferentes tipos de joyas, importantes personalidades de la historia nacional, así como humildes devotos enriquecieron esta imagen.
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Contacto y dirección:
Calle Nicolás Ortiz Nº 31 (al lado de la catedral)
Fono: 64-52257





