La Catedral Metropolitana de Sucre, también denominada Catedral Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, es el monumento religioso más emblemático y significativo de la ciudad de Sucre y uno de los hitos centrales del Patrimonio Cultural de Bolivia. Su historia comienza en 1551, cuando se inició la construcción de un templo que, tras diversas ampliaciones y adaptaciones arquitectónicas, no se concluyó hasta 1712, reflejando más de dos siglos de evolución estilística.
Situada en la Plaza 25 de Mayo, la catedral es sede de la Arquidiócesis de Sucre y representa un testimonio arquitectónico vivo de la fusión de estilos renacentista, barroco y neoclásico, con huellas del barroco mestizo latinoamericano que distingue al arte virreinal boliviano.
El edificio se estructura en tres naves con bóvedas elaboradas, destacando la fachada con su torre campanario y el reloj histórico instalado en 1772, que continúa en funcionamiento y se ha convertido en un símbolo visual del paisaje urbano de Sucre. En el interior, la catedral resguarda retablos, esculturas, pinturas coloniales, ornamentos de oro y plata de Potosí, así como la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre, obra pictórica del siglo XVII embellecida con ornamentos preciosos.
Además de su valor espiritual, la catedral alberga un museo eclesiástico con valiosas colecciones de arte sacro, convirtiéndose en destino imprescindible para estudiosos del arte religioso y visitantes interesados en la historia colonial de Bolivia.
La portada de los pies es manierista y usa columnas toscanas pareadas. La portada barroca que da a la plaza de armas es obra del arquitecto Gonzales Merquete.
El atrio del templo, está circundado por una balaustrada de piedra canteada, en el ángulo saliente presenta una cruz de piedra, conocida con el nombre tradicional de” RUMI CRUZ”.
El reloj ubicado en lo alto de la torre en 1772 sigue en funcionamiento. Esta torre de algún modo identifica a la ciudad de Sucre.









